01
Cuándo merece la pena hacerlo a medida (y cuándo no)
Si un SaaS resuelve el 90 % de lo que necesitas, te lo diremos. El desarrollo a medida tiene sentido cuando el proceso es lo que os diferencia o cuando pagáis varias herramientas que no se hablan.
02
Del proceso al prototipo antes de programar
Mapeamos quién hace qué, con qué datos y en qué orden. Después se valida un prototipo navegable con el equipo que lo va a usar. Así se corrige en días lo que costaría semanas en código.
03
Áreas privadas para tus clientes
Documentos, estado del servicio, facturas o solicitudes en un sitio, con acceso por usuario. Es una forma de reducir correos y llamadas de seguimiento.
04
Conectado con lo que ya usáis
CRM, facturación, calendario, firma electrónica o pasarela de pago, vía API. La aplicación encaja con vuestras herramientas en lugar de sumar otra isla.
05
Proveedor remoto para una empresa de Madrid
No tenemos oficina en Madrid. Trabajamos por videollamada, con entregas cortas que podéis probar y un único interlocutor técnico.
06
Siguiente paso
Si tenéis un proceso que vive en hojas de cálculo, enseñádnoslo y os decimos qué haríamos. Cuando el problema es sobre todo de pedidos y stock, mira la integración ERP y venta B2B en Valencia.